{"id":14210,"date":"2014-10-04T21:49:56","date_gmt":"2014-10-04T20:49:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgtvalencia.org\/?p=14210"},"modified":"2014-10-04T21:49:56","modified_gmt":"2014-10-04T20:49:56","slug":"humanismo-y-anarquismo-camillo-berneri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/2014\/10\/04\/humanismo-y-anarquismo-camillo-berneri\/","title":{"rendered":"Humanismo y anarquismo &#8211; Camillo Berneri"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-14211\" src=\"http:\/\/www.cgtvalencia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/220px-camillo_berneri.jpg\" alt=\"220px-camillo_berneri\" width=\"220\" height=\"307\" \/>El movimiento <em>Giustizia e Libert\u00e0<\/em> ha puesto en circulaci\u00f3n una palabra que no es nueva ni ins\u00f3lita entre los cultos, pero que ha suscitado sonrisas de desprecio y sugerido iron\u00edas f\u00e1ciles entre los jefecillos de la emigraci\u00f3n antifascista. Esta palabra, <em>Humanismo<\/em>, se entiende en un sentido m\u00e1s amplio que el significado que se le atribuye generalmente de regreso filos\u00f3fico y literario a la Antig\u00fcedad. Humanismo es una palabra que resume el esp\u00edritu del Renacimiento y significa, adem\u00e1s y sobre todo, el culto al hombre entendido como base de toda concepci\u00f3n est\u00e9tica, \u00e9tica y sociol\u00f3gica. El humanismo se define, sustancialmente, por la c\u00e9lebre f\u00f3rmula de Terencio: <em>Homo sum, humani nihil a me alienum puto<\/em>, es decir, \u201csoy hombre, y pienso que nada humano me es ajeno\u201d. S\u00f3lo ser\u00e1 humanista quien vea en cada hombre <em>el hombre<\/em>. El industrial codicioso que en el obrero s\u00f3lo ve un obrero, el economista que en el productor s\u00f3lo ve al productor, el pol\u00edtico que en el ciudadano s\u00f3lo ve al elector, son tipos humanos que est\u00e1n lejos de una concepci\u00f3n humanista de la vida social. Igualmente lejos de esta concepci\u00f3n est\u00e1n los revolucionarios que en el plano de clase reproducen las generalizaciones arbitrarias que en el campo nacionalista se denominan xenofobia.<\/p>\n<p>El revolucionario humanista es consciente de la funci\u00f3n evolutiva del proletariado, est\u00e1 con el proletariado porque es una clase oprimida, explotada y envilecida, pero no cae en la ingenuidad <em>populista<\/em> de atribuir al proletariado todas las virtudes y a la burgues\u00eda todos los vicios, e incluye a la misma burgues\u00eda en su sue\u00f1o de emancipaci\u00f3n humana. Piotr Kropotkin dec\u00eda: \u201c<em>Trabajando para abolir la divisi\u00f3n entre amos y esclavos, trabajamos en favor de la felicidad de unos y otros, de la felicidad de la humanidad\u201d<\/em>. La emancipaci\u00f3n social arranca al ni\u00f1o pobre de la calle y arranca al ni\u00f1o acomodado de su vida de florecilla silvestre, arranca al joven proletario del embrutecimiento de un trabajo excesivo y arranca al se\u00f1orito de la molicie ociosa y del aburrimiento corruptor, arranca a la mujer del pueblo del envejecimiento precoz y de la fecundidad conejuna y arranca a la dama de las fantas\u00edas obsesivas que tienen su vivero en el ocio y desembocan en el adulterio o en el suicidio. Cada clase tiene su propia patolog\u00eda porque cada ambiente social tiene sus propios g\u00e9rmenes corruptores. V\u00edctima de la falta de atenciones maternas es el paria precozmente ca\u00eddo en la delincuencia, y v\u00edctima del hip\u00f3crita servilismo y de las comodidades excesivas es el hijo de pap\u00e1 que cree que todo le est\u00e1 permitido: desde la seducci\u00f3n de la modista hasta el cheque falso. El ladronzuelo y el empresario en bancarrota, la prostituta y la se\u00f1ora estrangulada por el <em>danseur mondain<\/em> son s\u00f3lo aspectos de un \u00fanico mal, son s\u00f3lo varias disonancias de una \u00fanica falta de armon\u00eda social. \u00a1Que la multitud proletaria grite \u201c<em>\u00a1a muerte!\u201d<\/em> contra el burgu\u00e9s homicida, y que lo apruebe y la incite <em>L\u2019Humanit\u00e9!<\/em> Pero, \u00a1nosotros no! Nosotros no, nunca. Deterministas y humanistas defenderemos a la multitud de los huelguistas que quieren linchar al patr\u00f3n, al esquirol, al gendarme; la defenderemos en nombre de los dolores que ha sufrido, de las humillaciones que ha padecido, de la legitimidad de sus derechos conculcados, del significado moral que encierra esa c\u00f3lera, de la advertencia social que ese episodio aprisiona; pero si ese mismo burgu\u00e9s mata, dominado por la obsesi\u00f3n de los celos, trastornado por un impulso de desprecio, no seremos nosotros quienes nos ensa\u00f1emos con \u00e9l s\u00f3lo porque ha nacido y crecido en un palacio en vez de en una casucha. Explicaremos cu\u00e1n corruptora es la vida burguesa, denunciaremos el peso deformante de los prejuicios propios de la burgues\u00eda, procesaremos, en definitiva, a la burgues\u00eda y no al burgu\u00e9s individual. La filosof\u00eda de la p\u00e1gina de sucesos, en la que exceden los periodistas de los peri\u00f3dicos democr\u00e1ticos, est\u00e1 insuficientemente desarrollada en la prensa de vanguardia precisamente porque no se quiere salir de la estrechez de miras clasista que consiste en encarnizarse con el <em>burgu\u00e9s<\/em>, el <em>militar<\/em>, el <em>cura<\/em>, etc\u00e9tera, olvidando al hombre. \u00a1Qu\u00e9 educativa ser\u00eda una filosof\u00eda social de la p\u00e1gina de sucesos!<\/p>\n<p>He aqu\u00ed a un cura arrestado por delitos sexuales. El anticlericalismo grosero se arroja sobre el cura. La casu\u00edstica judicial y los libros sobre mitoman\u00eda impondr\u00edan la justicia de la cautela. \u00bfEs culpable? Pues claro que lo es, puesto que este esc\u00e1ndalo es util\u00edsimo para la laicidad de la escuela, para echar a las congregaciones religiosas, para el&#8230; libre pensamiento. Masones, socialistas, comunistas se arrojan contra el <em>infame<\/em>, contra el <em>clericucho s\u00e1tiro<\/em>, contra el <em>cura cerdo<\/em>, como los antisemitas se arrojaron durante siglos contra los jud\u00edos acusados de rituales infanticidas: sin una prueba, sin un indicio serio, con el frenes\u00ed de querer golpear con fuerza al enemigo. Y los anarquistas generalmente corean. Por el contrario, nos corresponder\u00eda, admitida la culpabilidad del cura, explicar sus causas: del celibato a la homosexualidad latente, cuando no manifiesta, del seminario. Y habr\u00eda que ir m\u00e1s all\u00e1, logrando explicar el determinismo hormonal de la conducta sexual, determinismo hoy evidente para cualquiera que no sea un completo ignorante en biolog\u00eda.<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica de sucesos deber\u00eda convertirse, iluminada por la <em>cr\u00edtica social<\/em>, elaborada por el <em>determinismo cient\u00edfico<\/em>, en uno de los principales argumentos de la prensa de vanguardia.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed un suceso: en una calle de Varsovia una muchacha se desmaya despu\u00e9s de una hemorragia pulmonar. Un agente de polic\u00eda la socorre, llama a un taxi y ordena al conductor que conduzca a la enferma al hospital. El conductor se niega, a causa de la sangre que manchar\u00eda su coche. La multitud que se congrega se solidariza con el conductor. El polic\u00eda est\u00e1 desolado y exclamando \u201c<em>El mundo es demasiado malo\u201d<\/em> se pega un tiro en la cabeza. Llega otro polic\u00eda. Al ponerle al corriente de lo que ha sucedido tambi\u00e9n \u00e9l se pega un tiro en la cabeza.<\/p>\n<p>Un polic\u00eda es socialmente un perro guardi\u00e1n, pero puede ser un hombre mejor que un taxista, tal vez sindicado. Malatesta, perseguido por los polic\u00edas de medio mundo durante casi toda su vida, no s\u00f3lo lo sab\u00eda, sino que lo dec\u00eda y lo escrib\u00eda. En un mitin p\u00fablico se volvi\u00f3 hacia los carabineros de servicio para decirles unas palabras humanas. Paolo Valera se lo reproch\u00f3. Malatesta respondi\u00f3 al ataque, en <em>Volont\u00e0<\/em> de Ancona, y escribi\u00f3 entre otras cosas: \u201c<em>En todo hombre hay siempre algo humano que en circunstancias favorables puede ser evocado \u00fatilmente para vencer los instintos y la educaci\u00f3n brutales. Todo hombre, por degradado que est\u00e9, incluso un feroz asesino o un vil instrumento de la polic\u00eda, tiene siempre alguien al que ama, algo que le conmueve. Todo hombre tiene su cuerda sensible: el problema es descubrirla y hacerla vibrar\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo en <em>Umanit\u00e0 Nova<\/em> (14 de marzo de 1922), sin dejar de afirmar que la obra general de los carabineros no es menos da\u00f1ina que la de los delincuentes, Malatesta escrib\u00eda: \u201c<em>Los carabineros y los guardias reales son, las m\u00e1s de las veces, unos pobres desgraciados v\u00edctimas de las circunstancias, m\u00e1s dignos de piedad que de odio y de desprecio, y es probable que personalmente sean mejores los peores de los fascistas\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Algunos compa\u00f1eros que no conocieron personalmente a Malatesta, o que incluso habi\u00e9ndole tratado no captaron su personalidad moral, creen que hac\u00eda ciertas distinciones por oportunidad pol\u00edtica. Esto es un desconocimiento del humanismo malatestiano. Hombre que odiaba el orden estatal burgu\u00e9s, revolucionario no s\u00f3lo de pensamiento sino tambi\u00e9n de acci\u00f3n, Malatesta no habr\u00eda dudado en hacer saltar, de haberlo considerado necesario y haber podido hacerlo, todos los cuarteles de carabineros y todas las comisar\u00edas de Italia. Pero sab\u00eda que entre los carabineros y entre los guardias reales hab\u00eda pobres diablos empujados por la necesidad, carentes de educaci\u00f3n pol\u00edtica, pero no peores de \u00e1nimo que la media de los hombres. En el tribunal de Mil\u00e1n, despu\u00e9s de la lectura de la sentencia que le absolv\u00eda, Malatesta se retiraba entre los carabineros, cuando uno de ellos se le acerc\u00f3 conmovido y dici\u00e9ndole: \u201c<em>\u00bfMe permite que le abrace?\u201d<\/em>, le ech\u00f3 los brazos al cuello. \u00bfQu\u00e9 hombre rechazar\u00eda semejante gesto viendo tan s\u00f3lo el uniforme y la funci\u00f3n y no el coraz\u00f3n turbado y abierto, aunque s\u00f3lo fuera por un momento, a un ideal de libertad y justicia?<\/p>\n<p>Malatesta fue siempre profundamente humano, incluso para con los polic\u00edas que lo vigilaban. Una noche fr\u00eda y lluviosa, en Ancona, sab\u00eda que un agente estaba en la puerta, empap\u00e1ndose y con los dientes casta\u00f1eteando para cumplir con su deber. Acostarse complacido de saber que el sabueso lo estaba pasando mal habr\u00eda sido natural, pero no para Malatesta, que sali\u00f3 a la puerta e invit\u00f3 al agente para que entrara, se calentara un poco y bebiera un poco de caf\u00e9.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os, muchos a\u00f1os. Una ma\u00f1ana, en la plaza de la Signoria, en Florencia, Malatesta recibi\u00f3 un \u201c<em>buenos d\u00edas, se\u00f1or Enrico\u201d<\/em> por parte de un viejo guardia municipal. Dotado de una memoria f\u00e9rrea tanto para las fisonom\u00edas como para los nombres, Malatesta qued\u00f3 estupefacto al no reconocer a aquel tipo. Le pregunt\u00f3 qui\u00e9n era y el otro le respondi\u00f3: \u201c<em>Han pasado tantos a\u00f1os. Se acuerda de aquella noche que yo estaba ante su puerta&#8230;\u201d<\/em>. Era aquel agente que conservaba en su coraz\u00f3n el recuerdo de aquella amabilidad como se conserva entre las p\u00e1ginas de un libro la flor cogida un d\u00eda soleado por la alegr\u00eda de vivir. Malatesta, al contar aquel encuentro, ten\u00eda una sonrisa de dulce complacencia, esa misma sonrisa con la que Gori rechazaba la insistente oferta de llevarle la maleta, cargada de planchas de proyecci\u00f3n, por parte de los polic\u00edas que, en el curso de sus <em>tourn\u00e9es<\/em> de conferencias, le esperaban en la estaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El polic\u00eda sinceramente amable es el lobo de Gubbio que ofrece la pata. Es el bello milagro de la Idea que niega la utilidad y la dignidad de la funci\u00f3n social del polic\u00eda y del carabinero, pero que habla al hombre que hay en ellos. Una tarde dulce, a\u00fan dolido por las palizas que me dieron los gendarmes luxemburgueses, le explicaba a un joven gendarme qu\u00e9 quieren los anarquistas. Me escuch\u00f3 con inter\u00e9s y, despu\u00e9s de haber reflexionado, suspir\u00f3: \u201c<em>Es una buena idea. \u00a1Pero har\u00e1n falta al menos cincuenta a\u00f1os para conseguirla!\u201d<\/em>. Es preciso tener los ojos azules de un ni\u00f1o y una sonrisa dulc\u00edsima como la que \u00e9l ten\u00eda para ver elevarse la blanca ciudad bajo un sol que resplandecer\u00e1 tan r\u00e1pido. \u00a1Cincuenta a\u00f1os! Y le parec\u00edan muchos, mientras que a ciertos anarquistas los milenios les parecen un c\u00e1lculo optimista. Yo le estuve agradecido de haber compensado la brutalidad de aquellos colegas suyos que se hab\u00edan ensa\u00f1ado conmigo, esposado, y que con aquella fragante paz de los campos y bajo aquella viol\u00e1cea ternura del cielo, pudiese creer m\u00e1s que nunca en el hombre, y, al creer en el hombre, creer tambi\u00e9n en la Anarqu\u00eda, cuya posibilidad hist\u00f3rica deriva de encontrarnos entre hombres que, sin tener nuestras teor\u00edas en su cabeza, est\u00e1n pr\u00f3ximos a nosotros con el coraz\u00f3n y son desde hoy ciudadanos posibles de la ciudad del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Exiliada en Londres, a Louise Michel le gustaba ver la ben\u00e9vola obra de persuasi\u00f3n de un <em>policeman<\/em> que intentaba hacer volver a su casa a un borracho, como le gustaba sentirse en familia en los ambientes aristocr\u00e1ticos ingleses, en los que ten\u00eda \u201c<em>la impresi\u00f3n de la honradez humana persistente no obstante los malditos estorbos\u201d<\/em>, como le gustaba, en el museo Tussaud, detenerse ante la efigie en cera de la reina Victoria por la serena bondad que emanaba de ella. Cuando Kropotkin, en sus maravillosas memorias, habla de la familia imperial, lo hace como un hombre que ha conocido la influencia de la educaci\u00f3n principesca y la vida en la corte y sabe que aquella influencia es tan determinante como la de la choza o la hoster\u00eda. Afable y pr\u00f3digo hacia los mendigos londinenses, Kropotkin es indulgente con los pr\u00edncipes porque su inteligente bondad comprende a unos y otros, piadosa con el paria y justa con el poderoso, v\u00edctimas en el esp\u00edritu. \u00bfQui\u00e9n habr\u00eda sospechado al republicano y al ateo en el archiduque Rodolfo de Ausburgo? \u00bfPod\u00eda Liccheni imaginar que la emperatriz Elisabeth profetizaba la ca\u00edda de todos los tronos y no era m\u00e1s que una madame Bovary que amaba a Heine, ayudaba a escondidas a Wagner y estaba sofocada en la corte por el peso de la etiqueta que le imped\u00eda incluso abrir ella sola una ventana, pasear en el parque de Lainz, acariciar a los ni\u00f1os de los pueblerinos y campesinos, dar una vuelta por las calles de Viena, ir de compras como sol\u00eda hacer en M\u00fanich, moza y libre? Paria Luccheni, esclava la emperatriz, como iba a ser esclavo su hijo Rodolfo hasta que con el suicidio se liberara del peso de una vida protocolaria demasiado angosta para su amplio esp\u00edritu. Incluso los emperadores y el rey, que desde la cuna al trono y de \u00e9ste a la tumba est\u00e1n rodeados de adulaciones y de genuflexiones, por lo tanto, conducidos a considerarse deidades, presentan, \u2014salvo los locos, criminales y haraganes\u2014, un lado apreciable y simp\u00e1tico. Francisco Jos\u00e9, convulsivo, presuntuoso, violento, terco, \u00e1rido y duro ten\u00eda muy desarrollado el sentido del deber, que para \u00e9l consist\u00eda en ejercer en serio como emperador. Enfermo de pulmon\u00eda fue a la estaci\u00f3n a esperar la llegada de un archiduque ruso porque era \u00e9poca en la que exist\u00eda cierta tensi\u00f3n en las relaciones entre Viena y Petrogrado, y tem\u00eda que su ausencia fuese mal interpretada. Viejo y enfermo, sigui\u00f3 hasta su muerte, a pesar del insomnio y las fiebres alt\u00edsimas, levant\u00e1ndose a las cinco de la ma\u00f1ana para sentarse en su mesa de trabajo y permanecer ah\u00ed todo el d\u00eda a pesar de los consejos y los ruegos de sus familiares. La tarde de su \u00faltimo d\u00eda, su ayudante de campo, al ver que no lograba ya levantar la mano derecha y acercarla a la pluma, le oblig\u00f3 a acostarse. El vejestorio protestaba: \u201c<em>Tengo mucho que hacer, todav\u00eda he de trabajar\u201d<\/em>. Y expir\u00f3 en la noche.<\/p>\n<p>En una sociedad bien organizada, en vez de ser un k\u00e1iser ahorcador habr\u00eda sido un empleado modelo. En una sociedad como la que queremos nosotros, Maximiliano de Austria en vez de ir a conquistar M\u00e9xico habr\u00eda sido explorador, porque ten\u00eda la estofa del viajero poeta y no la del sojuzgador de los pueblos.<\/p>\n<p>Nunca conseguir\u00e9 ver a la humanidad en el casillero rom\u00e1ntico-demag\u00f3gico de la propaganda vulgarmente subversiva que tiene en Italia una de sus m\u00e1s t\u00edpicas expresiones en las caricaturas de Scalarini. Todos los oficiales escalarinescos eran unos petimetres con mon\u00f3culo, con bigotes y hocico de hiena. Todos los burgueses escalarinescos eran porcinos con u\u00f1as tigrescas y sobrecargados de oros y diamantes. El demagogo de la caricatura ha cambiado de due\u00f1o, como casi todos los demagogos de la oratoria mitinera. Los Podrecca y los Notari de la pornograf\u00eda anticlerical acabaron ejerciendo de meapilas; los que plantaban la bandera en el estercolero y la escup\u00edan acabaron como imperialistas; los que se com\u00edan vivos a los carabineros (de palabra, se entiende), acabaron como prefectos de polic\u00eda. Y, sin embargo, a\u00fan hay en el p\u00falpito subversivo algunos fanfarrones que intelectual y moralmente no valen m\u00e1s que los tr\u00e1nsfugas.<\/p>\n<p>A mis diecisiete a\u00f1os, el general Morra di Lavriano, el del estado de sitio en Sicilia, me parec\u00eda una bestia feroz. Al hablar o escribir sobre \u00e9l no habr\u00eda vacilado en parangonarle a Gallifet, que fue en realidad un criminal. Ahora no podr\u00eda hacerlo, porque me vendr\u00eda a la mente un recuerdo: el de una l\u00e1pida que \u00e9l hizo poner en un pozo que fue la tumba de una pareja suicida. Se trataba de campesinos a\u00fan mozos, que se suicidaron por un amor contrariado. El general hizo tapiar el pozo, quiso que se plantaran sauces y un rosal y dict\u00f3 la inscripci\u00f3n, que era una peque\u00f1a obra maestra de s\u00edntesis y de poes\u00eda. El general de los tribunales-cartuchera me sorprend\u00eda, como me hab\u00edan sorprendido algunos famosos inquisidores capaces de besar al leproso, tiernos con los hu\u00e9rfanos, los prisioneros o el pueblo. \u00a1Cu\u00e1nto puede sobre el hombre la superstici\u00f3n religiosa o pol\u00edtica! \u00a1Y qu\u00e9 f\u00e1cil es confundir la ferocidad y la fe absoluta y decidida, el h\u00e1bito de la violencia y las circunstancias del momento con el coraz\u00f3n!<\/p>\n<p>Si soy optimista es porque no creo en la bestia humana. Creo que en todas las almas, incluso en la m\u00e1s tenebrosa, hay un poco de calor escondido. Y creo tambi\u00e9n que en todos los c\u00edrculos sociales hay algunas cualidades espec\u00edficas, por lo que el progreso humano ser\u00e1 el resultado de la fusi\u00f3n de las clases al igual que el universalismo ser\u00e1 el resultado de la fusi\u00f3n de los pueblos y de las razas.<\/p>\n<p>Geoffroy Saint-Hilaire dec\u00eda: \u201c<em>\u00a1Qu\u00e9 curioso! Cuando el se\u00f1or Cuvier y yo pase\u00e1bamos por la galer\u00eda de los monos, \u00e9l ve\u00eda mil monos, pero yo s\u00f3lo ve\u00eda uno\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Cuando se ve <em>el<\/em> militar, <em>el<\/em> cura, <em>el<\/em> burgu\u00e9s, etc., no se ve al hombre, que es infinitamente variopinto en todas las categor\u00edas sociales, tan variopinto que constituye categor\u00edas que son humanas y no de clase o de c\u00edrculo.<\/p>\n<p>El anarquismo ha sido elaborado te\u00f3ricamente por pensadores de origen social diferente. Bakunin, Kropotkin, Cafiero, Cherkesov, Tarrida del M\u00e1rmol, fueron proscritos de la aristocracia, Malatesta, Fabbri, Galleani, Landauer, M\u00fchsam fueron proscritos de la burgues\u00eda; otros te\u00f3ricos, desde Proudhon a Rocker, surgieron del proletariado.<\/p>\n<p>A pesar de esta variedad de or\u00edgenes sociales, el anarquismo se ha afianzado clara y constantemente en todos los pa\u00edses como corriente socialista y como movimiento proletario. Pero el humanismo se ha afianzado en el anarquismo como la preocupaci\u00f3n individualista de garantizar el desarrollo de la personalidad y como inclusi\u00f3n, en el sue\u00f1o de la emancipaci\u00f3n social, de todas las clases, de todos los c\u00edrculos, es decir, de toda la humanidad. Todos los hombres tienen necesidad de ser redimidos de los otros y de s\u00ed mismos. El proletariado ha sido, es y ser\u00e1 m\u00e1s que nunca el autor hist\u00f3rico de esta emancipaci\u00f3n universal. Pero lo ser\u00e1 a\u00fan m\u00e1s si no se deja extraviar por la demagogia que le adora pero desconf\u00eda de \u00e9l, que le llama Dios para tratarlo como una oveja, que le coloca en la cabeza coronas de cart\u00f3n-piedra y le halaga p\u00e9rfidamente para conservar o conquistar un dominio sobre \u00e9l.<\/p>\n<p><em>Dictadura del proletariado<\/em>: f\u00f3rmula tan equ\u00edvoca como el <em>pueblo soberano<\/em>. La voz del proletariado no es <em>vox Dei<\/em> ni ladrido de perro, sino voz de hombres, multicorde y discordante como toda voz de la colectividad humana.<\/p>\n<p>El genio popular no es ni un demiurgo ni un caos, sino un gran r\u00edo que se desborda y aqu\u00ed destruye y all\u00e1 fertiliza, y tiende a regresar demasiado pronto a su antiguo cauce.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n no es una oligarqu\u00eda de estatuas solemnes en una plaza fangosa, sino la \u00e9pica belleza de hero\u00edsmos colectivos, mareas bajas de vileza colectiva, rebabas feroces de delitos de la multitud, construcciones de un orden nuevo en las que las elites tienen la escuadra y el comp\u00e1s y las multitudes aportan los materiales, los brazos y la experiencia artesana.<\/p>\n<p>Ninguna dictadura ni del cerebro sobre los callos, ni de los callos sobre el cerebro, porque cada hombre tiene un cerebro y el pensamiento no est\u00e1 en los callos. El que golpea con el pico contra el privilegio es el hombre de la revoluci\u00f3n. El que participa en la soluci\u00f3n de los problemas de la producci\u00f3n y del intercambio con seguridad y destreza, con madurada experiencia y con honrado estado de \u00e1nimo, es el hombre de la revoluci\u00f3n. El que expresa con claridad su pensamiento sin buscar aplausos y sin temer la c\u00f3lera es el hombre de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El enemigo del pueblo es el politicastro, el charlat\u00e1n que exalta al proletariado para convertirse en su mosca cojonera, que exalta los callos ajenos para evitar los propios, que denuncia como contrarrevolucionario a todo aquel que no est\u00e9 dispuesto a seguir la corriente popular en sus errores y en los desarrollos t\u00e1cticos del jacobinismo.<\/p>\n<p>Dictadura del proletariado es concepto y f\u00f3rmula de imperialismo clasista, equ\u00edvoca y absurda. El proletariado debe desaparecer, no gobernar. El proletariado es proletariado porque desde la cuna a la tumba est\u00e1 bajo el peso de la pertenencia a la clase m\u00e1s pobre, menos instruida, menos susceptible de emancipaci\u00f3n individual, menos influyente en la vida pol\u00edtica, m\u00e1s expuesta a la vejez y a la muerte precoz, etc. Redimido de estas injusticias sociales, el proletariado cesa de ser una clase en s\u00ed, porque todas las dem\u00e1s clases han sido despojadas de sus privilegios. \u00bfQu\u00e9 queda al desaparecer las clases? Persisten las categor\u00edas humanas: inteligentes y est\u00fapidos, cultos y semicultos, sanos y enfermos, honrados y deshonestos, buenos y malos, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>El problema social dejar\u00e1 de ser un problema de clase para convertirse en un problema humano. Entonces la libertad estar\u00e1 en marcha y la justicia se habr\u00e1 concretado ya en sus principales categor\u00edas. La revoluci\u00f3n social, clasista en su g\u00e9nesis, es humanista en sus procesos evolutivos. El que no entiende esta verdad es un idiota. El que la niega es un aspirante a dictador.<\/p>\n<p><em>Publicado en L\u2019Adunata dei refrattari, Nueva York, 22 y 29 de agosto de 1936. Traducci\u00f3n de Josep Torrell.<\/em><\/p>\n<p><em>Fuente: <a href=\"http:\/\/es.theanarchistlibrary.org\/library\/camillo-berneri-humanismo-y-anarquismo\" target=\"_blank\" rel=\"alternate noopener\">http:\/\/es.theanarchistlibrary.org\/library\/camillo-berneri-humanismo-y-anarquismo<\/a> <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El movimiento Giustizia e Libert\u00e0 ha puesto en circulaci\u00f3n una palabra que no es nueva ni ins\u00f3lita entre los cultos, pero que ha suscitado sonrisas de desprecio y sugerido iron\u00edas f\u00e1ciles entre los jefecillos de la emigraci\u00f3n antifascista. Esta palabra, Humanismo, se entiende en un sentido m\u00e1s amplio que el significado que se le atribuye generalmente de regreso filos\u00f3fico y &#8230; <\/p>\n<div><a href=\"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/2014\/10\/04\/humanismo-y-anarquismo-camillo-berneri\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-14210","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","no-post-thumbnail"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14210\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}