{"id":13129,"date":"2014-07-07T20:05:06","date_gmt":"2014-07-07T19:05:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cgtvalencia.org\/?p=13129"},"modified":"2014-07-07T20:05:06","modified_gmt":"2014-07-07T19:05:06","slug":"sobre-el-municipalismo-libertario-democracia-municipal-frente-a-poder-estatal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/2014\/07\/07\/sobre-el-municipalismo-libertario-democracia-municipal-frente-a-poder-estatal\/","title":{"rendered":"Sobre el Municipalismo libertario. Democracia municipal frente a poder estatal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Pocas veces y en pocas ocasiones un libro, aunque en forma de panfleto, ha resultado ser tan actual como<b><i> Democracia directa<\/i><\/b>, de <b>Murray Bookchin<\/b>, editado en octubre de 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-13130\" src=\"http:\/\/www.cgtvalencia.org\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/1_2-216x300.jpg\" alt=\"1_2\" width=\"216\" height=\"300\" \/>Totalmente actual en esta s\u00edntesis divulgativa, destaca notablemente el tema del <strong><a title=\"Tesis sobre el Municipalismo\u00a0Libertario\" href=\"http:\/\/revistapolemica.wordpress.com\/2013\/09\/17\/tesis-sobre-el-municipalismo-libertario\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">municipalismo<\/a><\/strong> que <b>Bookchin<\/b> est\u00e1 afrontando desde hace tiempo. Se trata, efectivamente, de su proyecto pol\u00edtico, de una sugerente plataforma pol\u00edtica y filos\u00f3fica sobre la cual ejercitar experimentos, tentativas, pr\u00e1cticas de autogesti\u00f3n y de autoorganizaci\u00f3n en un tiempo en que muchas cosas que se daban por sentadas est\u00e1n caducas.<span id=\"more-1664\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La crisis de los partidos, de aquella pol\u00edtica de partidos que para algunos, aunque con muchos problemas, contin\u00faa siendo v\u00e1lida y sirve de base a la pol\u00edtica del Estado, es el contexto actual en el cual podemos colocar las reflexiones de <b>Bookchin<\/b>. Frente a la crisis del Estado de los partidos, del poder central y estatalmente directo, a la crisis de soberan\u00eda y a la idea de naci\u00f3n de la cual por decenios el Estado ha recibido la autoridad para gobernar, \u00bfes posible ver una propuesta que no se achaque a la \u00fanica idea de reforma el Estado (el Estado m\u00ednimo, para entendemos) en su funci\u00f3n de regular la econom\u00eda de mercado y el funcionamiento de la sociedad civil y pol\u00edtica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bookchin<\/b> sostiene que s\u00ed, y cree que lo frustrante es ver como no se est\u00e1 en condici\u00f3n de proponer una pol\u00edtica de democracia libertaria, ya que los anarquistas, los ecologistas y libertarios gastan sus energ\u00edas defendiendo otra alternativa diferente. Pero vayamos por orden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son numerosos los problemas que la visi\u00f3n municipalista libertaria de <b>Bookchin<\/b> plantea y, sobre todo, numerosas son las revisiones terminol\u00f3gicas y conceptuales que propone, no s\u00f3lo al movimiento anarquista. Sobre algunos pasajes podemos estar totalmente de acuerdo, recordemos que <b>Bookchin<\/b> es uno de los m\u00e1s originales pensadores y pol\u00edticos libertarios de este fin de siglo, pero existen otros pasajes justamente relevantes por su perplejidad respecto a la historia del movimiento contestatario europeo e italiano especialmente.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><b>Pol\u00edtica del Estado y pol\u00edtica municipal: refundir la pol\u00edtica<\/b><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bookchin<\/b> aviva sus reflexiones avanzando dos fundamentos para entender la pol\u00edtica: por un lado una pol\u00edtica estatal, y por otro una pol\u00edtica comunitaria sobre una base municipal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera idea, la m\u00e1s convencional, define la pol\u00edtica como un sistema de relaciones de poder administrado de forma profesional por una persona especializada en el tema, el \u00abpol\u00edtico\u00bb. Esta manera de concebir la pol\u00edtica est\u00e1 fundamentada en el principio del poder y de las elecciones de representantes que llegan normalmente a fundar una \u00e9lite separada de los electores y unida siempre, m\u00e1s a intereses externos que a los de la comunidad de la cual son la \u00e9lite. Tal pol\u00edtica nace esencialmente con el Estado territorial y despu\u00e9s nacional, entorno al proceso de centralizaci\u00f3n fiscal, administrativo, militar y religioso que el Estado ha puesto en marcha. <b>Bookchin<\/b> sostiene que lo que hoy llamamos \u00abpol\u00edtica\u00bb es en realidad gobierno del Estado. Sin embargo, para afirmar la propia autoridad pol\u00edtica, para buscar la excusa que contraponga pueblo a Estado, las \u00e9lites estatales y los dirigentes han decidido combatir a la larga contra el localismo y el regionalismo, contra los intereses complejos de las pertenencias y de los v\u00ednculos pol\u00edticos preestatutarios. De otro signo muy claro es la pol\u00edtica en el sentido cl\u00e1sico en que la plantea <b>Bookchin<\/b>. Antes de la formaci\u00f3n del Estado nacional, la pol\u00edtica significaba la gesti\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos por parte de la poblaci\u00f3n en un contexto comunitario. Con el t\u00e9rmino <i>pol\u00edtica<\/i>, que deriva del griego <i>polis<\/i>, se refiere a un grupo concreto de ciudadanos conscientes y capaces de administrar de forma aut\u00f3noma la propia comunidad o <i>poleis<\/i>. En esta sociedad, a la cual <b>Bookchin <\/b>se refiere extensamente, la poblaci\u00f3n administraba los asuntos p\u00fablicos en asambleas cara a cara y eleg\u00eda delegados que llevaban a cabo las decisiones pol\u00edticas formuladas en ella. Sin embargo, la vida pol\u00edtica no estaba constituida solamente por la Asamblea citada; estaba arraigada en una f\u00e9rtil cultura pol\u00edtica que inclu\u00eda discusiones p\u00fablicas de forma peri\u00f3dica en las plazas, en las tertulias o en cualquier esquina de la calle, h\u00e1bitos que por cierto a\u00fan no est\u00e1n totalmente perdidos. La vida pol\u00edtica, sobre todo en el momento en que m\u00e1s alta era la tensi\u00f3n sobre los cambios o en momentos de particular tensi\u00f3n ideol\u00f3gica, se desarrollaba efectivamente en la calle. En este momento la pol\u00edtica se presentaba de forma org\u00e1nica y ecol\u00f3gica, informal, pero participativa. El sujeto, el ciudadano, se forma en el interior de esta amplia olla de discusiones abierta frente a posibles elecciones. Las interacciones enriquecen al individuo al mismo tiempo que refuerzan la esfera pol\u00edtico-p\u00fablica. En semejante proceso de reciprocidad, el \u00abyo\u00bb individual y el \u00abnosotros\u00bb colectivo no estaban subordinados el uno al otro. Adquirir ciudadan\u00eda no significaba, en aquel momento, ser \u00fanicamente sujeto de deber y de derecho, derecho del que se goza exclusivamente en forma de prestaciones sociales estatales a cambio de su pago y sobre todo de una debida lealtad estatal. Ciudadan\u00eda era m\u00e1s bien el procedimiento con que se realizaba la decisi\u00f3n inherente a los objetivos de la comunidad compartido por la mayor\u00eda: era la autogesti\u00f3n c\u00edvica del espacio p\u00fablico com\u00fan. La ciudadan\u00eda se fundamentaba sobre una cultura pol\u00edtica vivida, sobre una \u00e9tica y sobre una nacionalidad que pod\u00edan ser conseguidas s\u00f3lo gracias a una interacci\u00f3n profunda entre individuo y comunidad. La ciudadan\u00eda correspond\u00eda a la <i>paideia<\/i>, es decir, a la educaci\u00f3n, a la formaci\u00f3n c\u00edvica del individuo en el interior de una dimensi\u00f3n colectiva y racional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo importante en <b>Bookchin<\/b>, al final de su exposici\u00f3n, es la diferencia que opera entre diversos \u00e1mbitos de lo pol\u00edtico, de lo social y de lo estatal. La pol\u00edtica ha emergido de aquel \u00e1mbito civil indiferenciado que es lo social. Para <b>Bookchin <\/b>lo social correspond\u00eda, y en cierto modo a\u00fan corresponde, a la esfera biol\u00f3gica de la vida, aquella esfera en la cual los hombres se asocian para satisfacer sus necesidades materiales y para reproducirse. Bien entendido, lo social no es un \u00e1mbito privado de mutaci\u00f3n y evoluci\u00f3n: lo social, que viene a delimitarse en el contexto de la revoluci\u00f3n urbana, se asienta sobre categor\u00edas tales como la riqueza, las funciones, el rol, la profesi\u00f3n y viejos legados biol\u00f3gicos de sangre en torno a los cuales se ha constituido. Lo social permanece de todos modos como un \u00e1mbito privado de rebeli\u00f3n que corresponde a la esfera econ\u00f3mica de la reproducci\u00f3n a la familia, al <i>oikos<\/i>. Lo pol\u00edtico y lo estatal se presentan en cambio como una forma p\u00fablica y racional de ordenamiento de la sociedad. El proceso de diferenciaci\u00f3n de lo pol\u00edtico de lo estatal y de lo social, subraya el car\u00e1cter de caos y de desorden propio de la esfera social. Lo estatal se afirma ahora como elemento normativo en t\u00e9rminos hobbesianos del desorden social. La antropolog\u00eda que rige la estatalizaci\u00f3n de la pol\u00edtica ve a los ciudadanos, conflictivos por naturaleza, permanentemente ligados al desorden que act\u00faa en la forma de <i>kaos<\/i> en el \u00e1mbito de lo social, del <i>oikos<\/i>. La fractura epistemol\u00f3gica propia del pensador hel\u00e9nico, que ve\u00eda en lo privado el desorden y en lo p\u00fablico el orden, no se normaliza y su gesti\u00f3n delega en el poder estatal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pol\u00edtico se identifica con el estado como \u00fanica manifestaci\u00f3n. Esto no significa, tal como sostiene <b>Bookchin<\/b>, que la pol\u00edtica y la organizaci\u00f3n estatal hayan sido siempre lo mismo.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><b>Revoluci\u00f3n urbana y esfera pol\u00edtica<\/b><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal conflicto encontraba su m\u00e1xima expresi\u00f3n en el proceso de especializaci\u00f3n y materializaci\u00f3n del \u00e1mbito pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poder estatal permanecer\u00e1, hasta el nacimiento de los estados territoriales, en un \u00e1mbito carente de territorio y de implicaciones materiales que no fuese el cl\u00e1sico lugar de legados biol\u00f3gicos, transformados en relaciones de poder, de familia, un poder metaf\u00edsico de origen ultraterreno, una esfera ideal de ejercicio de poder. La pol\u00edtica encontrar\u00e1 en cambio, grandes articulaciones en la ciudad. El nacimiento de la ciudad cre\u00f3 la base para una nueva forma de espacio pol\u00edtico, m\u00e1s secular y universal, libre de los legados biol\u00f3gicos y de sangre. Con el tiempo, esta forma se transform\u00f3 lentamente en un \u00e1mbito p\u00fablico sin precedentes. Semejante espacio pol\u00edtico era radicalmente nuevo en aquel contexto social y se fundament\u00f3 en sus m\u00e1s altas manifestaciones sobre la pr\u00e1ctica de democracia y sobre un nuevo tipo de personalidad c\u00edvica: el ciudadano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El espacio p\u00fablico que as\u00ed se creaba era tanto f\u00edsico como discursivo: los ciudadanos se reun\u00edan en el \u00e1gora de la <i>polis<\/i> griega, en el forum de la Rep\u00fablica Romana, en el centro ciudadano de la comuna medieval, en la plaza de la ciudad renacentista. Se trataba de la instituci\u00f3n de un l\u00edmite espacial para el ejercicio de la democracia diferenci\u00e1ndose as\u00ed del ilimitable espacio social de los reinos desp\u00f3ticos de Egipto y Persia, donde estaban reconocidos los derechos civiles, aunque algunos extranjeros, en base a una idea de <i>humanitas<\/i> universal no restringida a un concepto puramente geneal\u00f3gico sus <i>gentes, tribus, linajes<\/i>, fundaban sus estructuras sociales, sobre el legado de sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e1mbito f\u00edsico de la pol\u00edtica, que no permaneci\u00f3 oculto e ignorado entre los pliegues de la sociedad y del Estado que lo controlaba en exceso, coincidi\u00f3 casi siempre con la ciudad y el municipio, m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites en la extensi\u00f3n de participaci\u00f3n pol\u00edtica. Incluso durante la revoluci\u00f3n francesa, Par\u00eds se vio inmersa en el tema de las conspiraciones extranjeras y consider\u00f3 con xen\u00f3foba desconfianza a todos los que vinieron de fuera. El \u00e1mbito pol\u00edtico urbano no desapareci\u00f3 nunca completamente y se contrapuso de forma dram\u00e1tica al Estado cuando \u00e9ste intent\u00f3 centralizar y burocratizar el poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El espacio pol\u00edtico y p\u00fablico as\u00ed formado estaba estrechamente ligado a las dimensiones urbanas del espacio f\u00edsico en el cual se desplegaban los procedimiento pol\u00edticos. La dimensi\u00f3n deb\u00eda garantizar el encuentro f\u00edsico cara a cara de los ciudadanos, estando subordinada la urbanizaci\u00f3n al espacio c\u00edvico que deb\u00eda ser funcional. La era moderna, al contrario, se caracteriza por una urbanizaci\u00f3n que se contrapone a la consolidaci\u00f3n de la<i> civitas<\/i>, es decir, al uso com\u00fan del espacio pol\u00edtico. La <i>urbs<\/i> era, en el lenguaje romano, el hecho f\u00edsico de la ciudad desde sus calles a sus edificios, algo bien diferente de la <i>civitas<\/i>, las cuales, junto al ciudadano, eran el \u00abcuerpo pol\u00edtico\u00bb. El crecimiento de la urbe sigue al espesor de la <i>civitas<\/i>: en las modernas metr\u00f3polis, el cuerpo ciudadano ha sido as\u00ed transformado de sujeto pol\u00edtico de la vida urbana, en una masa privada de signos distintivos, en un conglomerado de n\u00f3madas solitarios e indiferentes. Los habitantes de la metr\u00f3polis que han sacrificado su espacio pol\u00edtico al espacio urbano, se han convertido en criaturas abstractas dentro del mercado de la pol\u00edtica electoral del Estado.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><b>Pueblo y clase, ciudad y f\u00e1brica<\/b><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importante innovaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n sem\u00e1ntica que <b>Bookchin<\/b> establece para dar cuerpo a su propia propuesta, se centra en la categor\u00eda de <i>pueblo<\/i>. Reintroduce este concepto y lo hace no de forma fraudulenta sino contraponi\u00e9ndolo decididamente al concepto de clase de la tradici\u00f3n marxista. Es evidente el peligro que anida en semejante categor\u00eda, sobre todo en momentos en que el \u00abpopulismo\u00bb es el elemento creciente y por cierto bastante usado tanto por la izquierda como por la derecha, todav\u00eda es necesario hacer alguna precisi\u00f3n y relevar el l\u00edmite en el cual tambi\u00e9n nuestro autor incurre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que <b>Bookchin<\/b> entiende por pueblo es un vasto \u00e1mbito p\u00fablico, una esfera p\u00fablica radical en el cual las fuerzas que luchan por el cambio puedan intervenir. No se tratar\u00eda de una esfera p\u00fablica indistinta, indefinible y carente de conflictos y tensiones, ya que \u00e9stos, se originar\u00e1n debido a las distintas posiciones. El problema radica en restablecer un concepto de pueblo tal y como se entend\u00eda durante la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, sin aplastarlo bajo la idea de una peque\u00f1a burgues\u00eda enfermiza herencia de un pasado y siempre dispuesta a aliarse con la clase dominante. El problema estriba adem\u00e1s en que el concepto de clase, de proletariado, no representa una perspectiva universal y no est\u00e1 dotado de una conciencia pol\u00edtica concreta en s\u00ed misma, de manera que pueda mantener su propia unidad dentro de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para <b>Bookchin<\/b>, es posible superar el concepto universal de clase en virtud del hecho que la crisis ecol\u00f3gica y del capitalismo est\u00e1n generando y alimentando. De esta manera, el concepto de pueblo y de esfera p\u00fablica podr\u00eda convertirse en realidad hist\u00f3rica y el movimiento ecologista podr\u00eda adquirir un significado \u00fanico, cohesionado, pol\u00edtico y totalmente comparable al movimiento obrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante esta consigna de la lucha por la libertad tambi\u00e9n cambiar\u00eda el lugar cl\u00e1sico del conflicto. De la f\u00e1brica a la comunidad, a la ciudad, al municipio. Vuelve de nuevo el problema de la f\u00e1brica como lugar de la revoluci\u00f3n. Para <b>Bookchin <\/b>\u00e9sta nunca ha sido el lugar de la revoluci\u00f3n, sino m\u00e1s bien un lugar de experimentaci\u00f3n de los procedimientos racionales y eficientistas de la burgues\u00eda. La f\u00e1brica nunca ha sido el reino de la libertad, sino m\u00e1s bien el reino de la necesidad y la supervivencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio ha tomado un cariz diferente la revoluci\u00f3n urbana. A diferencia de la industrializaci\u00f3n, cre\u00f3 una idea de <i>humanitas<\/i> universal llevando a cabo la socializaci\u00f3n de los ciudadanos mediante l\u00edneas racionales y \u00e9ticas. La cuesti\u00f3n, planteada de esta forma, evidentemente no resulta nada f\u00e1cil. y esto es as\u00ed, pues ha de tenerse en cuenta el hecho que la \u00e9poca de la lucha obrera acab\u00f3 en su ser universal, que hoy \u2013al enfrentarse a los problemas globales de una nueva universalidad\u2013 debe avanzar, y se relaciona con la definici\u00f3n de una nueva categor\u00eda de pueblo y de la defensa de la ciudad como lugar p\u00fablico de la pol\u00edtica en el interior de la cual el pueblo se descubre a s\u00ed mismo. No es la negaci\u00f3n de la idea de clase, pero el hecho es que las clases deben actuar de nuevo con sus conflictos en torno a sus propias ideas, en el seno de un cuerpo social dotado de un \u00e1mbito y con unos procedimientos definidos. Est\u00e1 claro que, para el gran capital y para los segmentos reaccionarios de la poblaci\u00f3n y de los privilegiados, esta perspectiva significa un cuestionamiento directo del poder que ejercen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblo es algo complejo e internamente estratificado y diferenciado. Pueblo puede significar los estratos sociales m\u00e1s desarraigados, humildes y tecnol\u00f3gicamente \u00abdesplazados\u00bb que no pueden integrarse en la sociedad tecnol\u00f3gica posmoderna. A estos estratos desplazados pueden a\u00f1adirse los ancianos, los j\u00f3venes, las mujeres y los inmigrantes, sujetos sobre los que se cierne un futuro incierto y que se hallan inmersos en discriminaciones y exclusiones. Estratos, por tanto, que ya no cuadran en aquella divisi\u00f3n elitista aunque simplista, de clase estructurada en torno al \u00abtrabajo asalariado\u00bb y al \u00abcapital\u00bb. Demasiado a menudo el proletariado, aunque tambi\u00e9n el pueblo entendido en su cl\u00e1sica categor\u00eda de naci\u00f3n, se ha enamorado del nacionalismo m\u00e1s que del socialismo. As\u00ed, lo que puede subrayarse es la aspiraci\u00f3n moderna de <b>Bookchin<\/b> para la formaci\u00f3n de un pueblo que sea capaz de ir m\u00e1s all\u00e1 de los intereses particulares, incluso de clase, y oponerse a la \u00abfacciosidad\u00bb de los intereses obreros expresados de forma sectaria durante los a\u00f1os sesenta. Este pueblo puede emerger de los nuevos movimientos sociales que atraviesan transversalmente las viejas l\u00edneas divisorias de clase.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><b>El proyecto municipal<\/b><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">El municipalismo debe basarse en la tensi\u00f3n existente y que se va ampliando entre localismo y nacionalismo estatal. Aqu\u00ed, localismo tiene un sentido muy progresista, unido a la democracia de los comit\u00e9s ciudadanos, a las asociaciones, que en el pasado eran instituciones de democratizaci\u00f3n elementales en la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso, por tanto, coordinar algunas de ellas dentro de la definici\u00f3n de municipalismo libertario. Primero son necesarias pr\u00e1cticas asamblearias a nivel ciudadano, resultando tambi\u00e9n importante, en segundo lugar, que estas asambleas hablen entre s\u00ed, o bien que se confederen; la tercera coordenada se refiere al descubrimiento de un sentido de la ciudadan\u00eda, es decir, de la asunci\u00f3n de los valores del humanismo, de la cooperaci\u00f3n y del comunitarismo en la pr\u00e1ctica cotidiana de la vida c\u00edvica. La municipalidad debe ser vista como un escenario sobre el que se desarrolla la vida p\u00fablica en su forma m\u00e1s significativa, una representaci\u00f3n en la cual los ciudadanos sean los protagonistas. Es esta una idea que se retoma en parte de la concepci\u00f3n de <b>Ervin Goffman<\/b> de la vida cotidiana. De esta forma, el redescubrimiento del hombre p\u00fablico pasa a trav\u00e9s de las actividades sociales en el m\u00e1s puro esp\u00edritu hel\u00e9nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proyecto municipalista se basa en el descubrimiento y la definici\u00f3n de un nuevo cuerpo pol\u00edtico, el cuerpo pol\u00edtico de la municipalidad. La participaci\u00f3n, el inter\u00e9s por las cosas p\u00fablicas y comunes y la activaci\u00f3n pol\u00edtica son elementos b\u00e1sicos del nuevo cuerpo pol\u00edtico que de esta forma se reeduca y atiene a las decisiones comunitarias. Es necesario un sentido de comunidad en este esfuerzo de comunicaci\u00f3n discursiva; pero la comunidad que se forma es muy diferente de la comunidad regionalista y estrecha en torno a uniones m\u00edticas o a lazos de sangre. Aqu\u00ed la comunidad es una comunidad basada sobre los derechos, sobre el respeto de las diferencias en una heterogeneidad que est\u00e1 establecida; riqueza, equilibrio, innovaci\u00f3n cultural, pol\u00edtica y de procedimiento. Para evitar ca\u00eddas y regresiones hacia el autoritarismo y hacia el comunitarismo fascista, son necesarios unos proyectos de confederaci\u00f3n, interdependencia, ciudadan\u00eda y movilidad comunitaria. El \u00ablocalismo\u00bb municipal puede no ser un elemento reaccionario antimoderno, con la condici\u00f3n que sepa enfrentarse y aceptar la dimensi\u00f3n universal y cosmopolita de los problemas econ\u00f3micos, ecol\u00f3gicos y pol\u00edticos. Hay que pensar en una comunidad de comunidades en un \u00abMunicipio de los municipios\u00bb. El conflicto entre localismo rural y el cosmopolitismo urbano que se generaba al aumentar la movilidad de las inmigraciones entre ambos mundos, ha contribuido a la definici\u00f3n de los conceptos modernos de democracia. A\u00fan en los a\u00f1os treinta el conflicto obrero que se desarrollaba en USA no era \u00fanicamente el gastado argumento de un conflicto que se desencadenaba entre resistencia localista e inmigraci\u00f3n urbana forzosa por parte de masas de inmigrantes que proven\u00edan de la Europa rural. Esto sirve para decir que movilidad y conflicto entre culturas rurales y urbanas a menudo han sido las fuerzas impulsoras del desarrollo social. Ahora que el antagonismo entre ciudad y campo, debido a la urbanizaci\u00f3n, corre el riesgo de desaparecer definitivamente, desaparecer\u00e1 con \u00e9l el muelle del desarrollo social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Necesitamos una pol\u00edtica sin partidos, la acci\u00f3n pol\u00edtica debe liberarse del control de los partidos para volver a ser la expresi\u00f3n del cuerpo p\u00fablico, basada en el discurso racional, en la divisi\u00f3n del poder y en una actividad realmente participada. Desgraciadamente, en un per\u00edodo de crisis para los partidos y para su pol\u00edtica, tambi\u00e9n los movimientos son los prisioneros de esta pol\u00edtica organizada por los partidos. Estos parecen ser la m\u00e1xima encarnaci\u00f3n del bien com\u00fan, los mediadores de los conflictos en el interior de la administraci\u00f3n estatal. Es decisivo superar esta visi\u00f3n; el estado de los partidos debe ser sustituido por una red confederada de asambleas municipales dotadas de control sobre la econom\u00eda territorial y sobre las pol\u00edticas urban\u00edsticas, fiscales, educativas y otras m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, el control municipal de la econom\u00eda es el elemento central. La econom\u00eda debe volver a ser controlada por formas sociales y pol\u00edticas de las que se dote la sociedad. Hay que superar la privatizaci\u00f3n de la econom\u00eda politiz\u00e1ndola y disolvi\u00e9ndola en la esfera c\u00edvica. Democracia econ\u00f3mica debe significar acceso libre y democr\u00e1tico a los medios de subsistencia, garant\u00eda de superaci\u00f3n de las necesidades materiales, m\u00e1xima reducci\u00f3n del cansancio, del trabajo de las f\u00e1bricas y de la dependencia de la producci\u00f3n centralizada. En una realidad municipalista los medios de producci\u00f3n se integran en la municipalidad en cuanto a elemento material de la estructura institucional. No se trata de privatizar o nacionalizar la econom\u00eda, sino de conducirla a la \u00f3rbita de la esfera p\u00fablica, debiendo formularla el conjunto de la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cambio que aqu\u00ed se juega es el de la econom\u00eda (<i>eco-nomos<\/i>) entendida como gesti\u00f3n, medida y c\u00e1lculo de la casa\/ambiente com\u00fan (que ha sido la posici\u00f3n del economicismo marxista y liberal) a la ecolog\u00eda (<i>ecologos<\/i>) entendida como discurso sobre la casa\/ambiente com\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de los ambientes que pueden medirse y calcularse. El conflicto, que afecta a toda doctrina econ\u00f3mica, entre los valores exclusivos de los bienes que reciben en el mercado y sus valores exclusivos \u2013sentimentales o culturales\u2013 que cada individuo y la comunidad de forma discrecional otorgan a esos bienes, se resuelve, en el proyecto municipalista, totalmente a favor de los segundos. De esta forma, se hace claramente m\u00e1s necesaria e interesante la definici\u00f3n de un proyecto confederal, que vaya m\u00e1s all\u00e1 del aspecto pol\u00edtico-institucional para afrontar cuestiones de la gesti\u00f3n del poder y de los problemas derivados de la divisi\u00f3n social del trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000080;\">Traducci\u00f3n de <b>Laura Ejarque<\/b>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000080;\"><b>Publicado en <i>Pol\u00e9mica<\/i>, n.\u00ba 61, mayo 1996<\/b><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><b>Dar\u00edo PADOV\u00c1N<\/b><\/span><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocas veces y en pocas ocasiones un libro, aunque en forma de panfleto, ha resultado ser tan actual como Democracia directa, de Murray Bookchin, editado en octubre de 1993. Totalmente actual en esta s\u00edntesis divulgativa, destaca notablemente el tema del municipalismo que Bookchin est\u00e1 afrontando desde hace tiempo. Se trata, efectivamente, de su proyecto pol\u00edtico, de una sugerente plataforma pol\u00edtica &#8230; <\/p>\n<div><a href=\"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/2014\/07\/07\/sobre-el-municipalismo-libertario-democracia-municipal-frente-a-poder-estatal\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13130,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[],"class_list":["post-13129","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13129","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13129"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13129\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/probes.cgtvalencia.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}